jueves, 19 de noviembre de 2015

EL CUERVO - EDGAR ALLAN POE


Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
"Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más."

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
"Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más."

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
"Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía."
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: "¿Leonora?"
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: "¡Leonora!"
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
"Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio."
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
"Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: "Nunca más."

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
"Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas."
Y entonces dijo el pájaro: "Nunca más."

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
"sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de "Nunca, nunca más."

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: "Nunca más,"

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
"¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más."
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!



jueves, 21 de mayo de 2015

DÍA DEL LIBRO - RESUMEN DE ACTIVIDADES

Actividades llevadas a cabo con motivo del Día del Libro:


23 DE ABRIL
Recital poético y musical y entrega de premios del XXII Certamen Literario organizado por el Departamento de Lengua Castellana y Literatura:

Alumnos participantes:
- Paloma Domínguez Sánchez
- Mª del Carmen Santana Cisneros
- Esther Cañas Arcos
- Silvia Comas Jiménez
- Javier de Molina Mejías
- Rocío Santana Cisneros
- Francisco Lara González
- Valentina Lois Araujo
- Estela Yao Vega
- Daniel Bermúdez Yáñez

Alumnos ganadores:
CATEGORÍA A: Javier de Molina Mejías
CATEGORÍA B: Valentina Lois Araujo

Acompañamiento musical a cargo de Paula García, que interpreta los temas:
"Voi che sapete", Wolfgang Amadeus Mozart.
"O del mio dolce ardor", Christoph Willibald von Gluck.


Lectura por parte de Pedro Plaza de algunos de sus poemas:

Lo relativo
Eres discontinua como yo y como todos.
Eres la luz que forman las sombras oscuras,
el espacio lleno que conforman los espacios vacíos.
Eres el sueño aislado de mis mil pesadillas,
eres la presencia que dejan tus ausencias;
eres la parte total de mis partes incompletas.

Las razones del Lobo
Porque me importa si acaso te importa,
porque a menudo el tiempo se hace largo,
porque pensarte no me sabe amargo,
porque la distancia es ya muy corta;

porque besarte aún me reconforta,
porque eres un futuro sin embargo,
porque esperarte es para mí el encargo
a plazos que hoy la vida me exhorta;

porque en mi corazón no hay demora,
porque Amor es un loco fugitivo,
porque naufragamos de lado a lado

en este mar sin espacio, sin hora;
porque sin quererlo me has atrapado,
porque muriendo me haces estar vivo;

por eso, amor, en la primera cita
el Lobo devoró a Caperucita.


Porque no hay mañana
Cada aliento puede ser
el primero, quizá el último.
No hay nada más allá
de tus ojeras, ¡despierta!
Devora la piel del mundo,
no dejes para mañana
los besos que son de hoy,
disfruta del día bello,
goza de la noche sublime:
carpe diem, carpe noctem!
Haz algo políticamente
incorrecto e inadecuado,
ve a los parques sin infancia,
bébete las madrugadas
y asómate a los abismos.
Ya sabes al fin que el miedo
solo es querer estar vivo,
cualquier jardín es pequeño
cuando escribes en renglones:
«Virgo, rosas collige omnes».
 
La Chanson du Seigle
Sales… Corres… Escapas. Coges tu ansiado vuelo,
el que te llevará esta vez a la Francia.
Recuerdas los Estados Unidos y de nuevo
te aferras al dragón de acero. Al fin marchas.

Después de tantos fines de semana de invierno
y tras un largo verano acarreando garrafas
o abonando la huerta recibes ahora el premio,
y lo agarras con tus tristes manos rasgadas.

Piensas en todo, en nada. Vas y vienes ajeno
y perdido en tu libro, recorriendo sus hojas:
El palacio de la luna, sus mejores deseos.
El pájaro despega, vuelven las mariposas.

Ah, son pero no son porque ya no tocas el suelo,
son pero no, no son porque pasan las horas;
son sin duda por ella, la Chica del Centeno,
quien hace hermosa y posible cualquier cosa.

La adolescente de la melena pan de oro,
la mujer de los ojos color oliva y miel,
la princesa con la linda nariz de gnomo
y los labios ardientes hasta el amanecer.

La de las manos llenas de mil pétalos rojos,
la de la piel de nácar y el dulce, dulce té.
La que conocí no sé muy bien por qué o cómo,
esa persona que siempre y siempre soñé.

Ella, que escucha la música de Mark Knopfler,
de Los Beatles, de Guns Nʼ Roses y otros más;
que adoró al igual que yo en su día al buen Holden
y que tiene por hobby los libros devorar.

Ella, a quien ya echo de menos cada fría noche,
con quien vería La vida es bella en el sofá,
quien ha logrado que en mi corazón brote
un reloj de bolsillo con una cuenta atrás.

Sí, nace un sentimiento profundo, intenso, fuerte,
te escribes a ti mismo en busca del sentido
y del gran sinsentido de no verla si quieres.
Todo el tiempo que pueda desea estar contigo.

Andas por la Bretaña, por sus praderas verdes,
por sus calles de piedra y sus vivos caminos,
y en cada ciudad que pisas buscas alegre
postales que tendrán Madrid como destino.

Y vuelvo a la primera persona, soy este hombre:
un escritor, un poeta, un músico, un viajero.
Soy quien le da este poema para que ella lo tome
y lo guarde consigo en el lugar eterno.

Decía así la canción: «En París cada torre,
cada edificio, cada casa, cada azul cielo
llevará escrito con tinta de flor tu nombre.
Mil besos, nada más. Y siempre entre el Centeno».

Sonnet à la dame de Saint-Supéry
(«On ne voit bien qu’avec le cœur»)
Tiene ella las muñecas muy delgadas,
mis anillos son como sus pulseras.
Sus dedos trazar deben carreteras
en los abismos de las madrugadas.

Para todas las almas averiadas
el universo acaba en sus caderas,
se apagan constelaciones de esferas
cuando impacta y derrite las heladas.

Una dama de alta alcurnia francesa
se pasea hoy entre mis palabras,
del Principito es la Rosa y Princesa

que piruetea por celestes abras.
Mientras la sueñan miles de poetas
sueña dormida en miles de planetas.

 

29 DE ABRIL
Conferencia de Esther Cruces Blanco: CONFLICTOS Y DESTRUCCIÓN DE ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS

 





martes, 28 de abril de 2015

lunes, 20 de abril de 2015

SANTA TERESA DE JESÚS - V CENTENARIO

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
 
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
«Que muero porque no muero».
 
Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.
 
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
 
Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero.
 
 
 
Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?

-Alma, ¿qué quieres de mí?
-Dios mío, no más que verte.
-Y ¿qué temes más de ti?
-Lo que más temo es perderte.

Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear,
sino amar y más amar,
y en amor toda escondida
tornarte de nuevo a amar?

Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
para hacer un dulce nido
adonde más la convenga.
 
 
http://www.lugaresteresianos.com/
http://www.500stj.es/ 
 
 

jueves, 18 de diciembre de 2014

NAVIDAD


CUENTO DE NAVIDAD, de Charles Dickens

Pero a la mañana siguiente llegó temprano a la oficina. ¡Si pudiera ser el primero y sorprender a Bob Cratchit llegando con retraso! En ello había puesto todo su empeño.
¡Y lo consiguió; sí, lo consiguió! En el reloj dieron las nueve. Bob sin aparecer. Dieron las nueve y cuarto. Bob sin aparecer. Llegó con dieciocho minutos y medio de retraso. Scrooge se sentó con la puerta abierta para verle entrar en el tabuco.
Antes de abrir la puerta ya se había quitado el sombrero y también la bufanda; en un santiamén ya estaba en su taburete, trabajando intensamente con la pluma como si intentara dar marcha atrás al tiempo.
«¡Hola!», gruñó Scrooge, fingiendo lo mejor que supo su voz habitual. «¿Qué significa esto de llegar a estas horas?».
«Lo siento mucho, señor», dijo Bob. «Me he retrasado».
«¿Se  ha  retrasado?»,  repitió Scrooge. «Sí. Eso creo. Haga el favor de venir».
«Es la única vez en todo el año, señor», se excusó Bob saliendo del tabuco. «No se volverá a repetir. Ayer tuvimos un poco de fiesta, señor».
«Pues le diré una cosa, amigo mio», dijo Scrooge, «no voy a continuar consintiendo cosas como ésta. Y por consiguiente», prosiguió, saltando de su asiento y dándole a Bob tal empujón en el chaleco que le hizo retroceder tambaleándose hasta el tabuco otra vez, «y por consiguiente ¡estoy a punto de subirle el sueldo!».
Bob temblaba y se acercó un poco más a donde tenía la regla. Por un instante, tuvo la idea de pegar a Scrooge con ella, sujetarle y pedir ayuda a la gente de la calle y ponerle una camisa de fuerza. «¡Feliz Navidad, Bob!» dijo Scrooge con inconfundible acento de sinceridad, al tiempo que le daba palmadas en la espalda. «¡La más Feliz Navidad, Bob, mi buen compañero, que le haya deseado en muchos años! Le aumento el sueldo y me propongo ayudar a su necesitada familia; ¡trataremos sus asuntos esta misma tarde ante un buen tazón de ponche caliente, Bob! ¡Encienda los braseros y compre otro cubo de carbón antes de ponerse a escribir ni una sola palabra más, Bob Cratchit!»
Scrooge cumplió más de lo prometido. Lo hizo todo y muchísimo más; fue un segundo padre para Tiny Tim, que no murió. Se convirtió en el amigo, amo y hombre más bueno que se conoció en la vieja ciudad o en cualquier otra ciudad, pueblo o parroquia del viejo mundo. Algunas personas se reían al ver el cambio, pero él las dejaba reírse sin prestarles atención pues era lo bastante sabio para darse cuenta de que nada bueno sucede en este mundo de lo que no se hubiesen reído algunos, al principio, hasta hartarse; y, comprendiendo que tales gentes siempre estarían ciegas, consideraba que era preferible que arrugasen los ojos con sus muecas, a que mostrasen su falta de sensibilidad de manera más nociva. También su corazón se reía; y eso bastaba para él.
No volvió a tener trato con espíritus, pero en adelante vivió bajo el principio de la más absoluta sobriedad; y siempre se dijo de él que sabía mantener el espíritu de la Navidad como nadie. ¡Ojalá se pueda decir lo mismo de nosotros, de todos nosotros! Y así, como dijo Tiny Tim, ¡que Dios nos bendiga a todos!

FIN 



viernes, 5 de diciembre de 2014

NOVEDADES EN LA BIBLIOTECA


SAUCE CIEGO, MUJER DORMIDA, de Haruki Murakami

Los veinticuatro cuentos que componen este volumen ofrecen, condensadas, las mejores cualidades del escritor japonés y son una muestra inmejorable de su dominio de la ligereza y la gravedad. Maestro en la creación de atmósferas, Murakami introduce en estos relatos no sólo elementos fantásticos y oníricos, donde mezcla con calculada ambigüedad el sueño y la vigilia, sino que echa mano de referentes como el jazz, o permite que los cuervos hablen y los chimpancés sean criminales. Pero, sobre todo, crea personajes inolvidables, enfrentados al dolor, al amor, rendidos ante la belleza o necesitados de afecto que, en su vulnerabilidad, aparecen como nuestros semejantes, nuestros contemporáneos.


1Q84, LIBROS 1 Y 2, de Haruki Murakami

En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984. En ese mundo en apariencia normal se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común. Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista. Y, como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción.


1Q84, LIBRO 3, de Haruki Murakami

 Después del gran éxito del Libro 1 y 2, llega el libro con el que se cierra la trilogía. A las voces de Aomame y de Tengo se suma la de un nuevo personaje, un hombre llamado Ushikawa que trabaja como detective. Su última misión se la había encargado Vanguardia, el misterioso culto religioso: consistió en comprobar si Aomame era digna de confianza para trabajar para el líder. Entre tanto, Aomame y Tengo, cada uno a su modo, siguen deseándose en la ausencia, buscándose -en el más puro estilo de Murakami- casi sin moverse de su sitio, aislados, quizá a punto de experimentar un giro radical en sus vidas y esperando un reencuentro que los redima... en el mundo de 1984, o en el de 1Q84, ese fantasmagórico universo con dos lunas.


FLORES DE RUINA / PERRO DE PRIMAVERA, de Patrick Modiano


Escritas en diferentes momentos de su vida, Flores de ruina y Perro de primavera son dos novelas cortas que giran en torno a dos de los grandes temas esenciales del autor francés y Premio Nobel de Literatura 2014: el paso del tiempo y la memoria. Como en las demás novelas de Modiano, predominan los climas melancólicos y opresivos, y se exploran la rutina parisina de la década de 1930, el peso del pasado y del azar, y el tiempo que pasa irreversiblemente, sin concesiones.


EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ, de Jonas Jonasson

Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Alian Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adonde ir, se encamina a la estación de autobuses. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Alian se sube sin pensarlo dos veces, con la maleta ajena a rastras. Aún no sabe que el joven es un criminal sin escrúpulos y que la misteriosa maleta contiene cincuenta millones de coronas. Jonasson urde una historia extremadamente audaz y compleja, capaz de sorprender constantemente al lector, pero el verdadero regalo es su personaje protagonista, Alian Karlsson, un hombre de un maravilloso sentido común, que no teme a la muerte y no está dispuesto a renunciar al placer de estar vivo.


EL RUIDO Y LA FURIA, de William Faulkner

El ruido y la furia, título que evoca los célebres versos de «Macbeth», es una obra maestra de la literatura. Relata la degeneración progresiva de la familia Compson, sus secretos y las relaciones de amor y odio que la sostienen y la destruyen. Por primera vez, William Faulkner introduce el monólogo interior y revela los diferentes puntos de vista de sus personajes: Benjy, deficiente mental; Quentin, poseído por un amor incestuoso e incapaz de controlar los celos, y Jason, monstruo de maldad. La trágica historia que Faulkner va urdiendo, con genial maestría narrativa, en torno a los miembros de una antigua familia hacendada del Sur desvela con una fuerza expresiva inusual la lenta e implacable corrosión del tiempo, así como el desvanecimiento y la perversión del intangible paraíso de la infancia.


BREVE HISTORIA DE INGLATERRA, de G. K. Chesterton

La mayoría de los libros de historia se escriben para corregir otros libros de historia. La Breve historia de Inglaterra no es una excepción. Concéntrico a fuerza de excentricidad, irónico por convencido, paradójico por aparentemente extemporáneo, Chesterton quiso escribir una historia popular - cuando la mayoría de los relatos de la historia de Inglaterra eran extremedamente anti-populares-, en la que lo fundamental radicara no tanto en los acontecimientos en sí como en la importancia que éstos hubieran tenido.


EL PUEBLO EN LA GUERRA, de Sofia Fedórchenko

A partir de las conversaciones fragmentarias de soldados rusos que fueron heridos en el frente de la Primera Guerra Mundial entre los años 1915 y 1916, y a los que atendía en calidad de enfermera, Sofia Fedórchenko compuso un mosaico de testimonios que, al ser recopilados en el formato de libro, convirtieron en protagonista a todo un pueblo sumergido en una guerra atroz. Los textos que lo conforman son concisos, lacónicos, cada uno de los cuales contiene conversaciones e historias de soldados, su visión de la vida, de la guerra y de la paz, de ellos mismos y de los demás. Algunos son auténticas novelas comprimidas, entremezcladas con canciones, coplas, conjuros y textos poéticos de carácter popular.
Desde su aparición en 1917, el libro cosechó un éxito rotundo dentro y fuera de Rusia y pronto llamó la atención de escritores como Thomas Mann o Elias Canetti.


LA ÚLTIMA BATALLA (LAS CRÓNICAS DE NARNIA 7), de C. S. Lewis

Durante los últimos días de Narnia, el lugar se enfrenta a su desafío más cruel; no se trata de un invasor de fuera sino de un enemigo interno. Mentiras y traición han echado raíces, y únicamente el rey y un grupo reducido de seguidores leales puede impedir la destrucción de todo lo que más quieren en este magnífico colofón de Las Crónicas de Narnia.


LA LLAMADA DE LOS MUERTOS (CRÓNICAS DE LA TORRE 3), de Laura Gallego

Crónicas de la Torre narra una deslumbrante aventura de hechicería, traiciones y amor más allá de la muerte, creada por Laura Gallego García, autora de Memorias de Idhún. En La llamada de los muertos, todos los aprendices son ya magos consagrados.Tras la llegada a la Torre de Saevin, un muchacho con unos poderes excepcionales, Dana siente que algo extraño está a punto de suceder y decide viajar a la Ciudad Olvidada para visitar el Templo Sin Nombre y consultar al Oráculo. La aterradora profecía que sale de su boca y en la que se verán implicadas once personas la inquieta todavía más. Pero ¿existe alguien capaz de manipular los designios del destino?


TORRES DE MALORY, de Enid Blyton

Enid Blyton (1897 - 1968) nació en Dulwich y escribió unas setecientas obras llenas de acción y suspense entre los años 1915 y 1968. Actualmente su obra sigue entreteniendo a los lectores, ya que sólo en los últimos diez años se han vendido más de cien millones de ejemplares de sus libros en el mundo. Es, sin duda, la autora de libros infantiles y juveniles mas leída del mundo entero. Esta edición recoge las memorables aventuras de las chicas del internado Torres de Malory en un único volumen: 1-Primer curso en Torres de Malory 2-Segundo grado en Torres de Malory 3-Tercer año en Torres de Malory 4-Cuarto curso en Torres de Malory 5- Quinto grado en Torres de Malory 6-Último curso en Torres de Malory.


EL PODER DE LA LUZ (FAIRY OAK III), de Elisabetta Gnone

El último episodio de la trilogía. El plan del Señor de la Oscuridad ha dado resultado: el miedo a la traición corroe Fairy Oak y obliga a Pervinca a escapar. Las gemelas están separadas y la Antigua Alianza entre Luz y Oscuridad se ha roto. Las defensas de los Mágicos se derrumban y la guerra está perdida. Pero quizá no todo sea como parece. La luz aún tiene que demostrar su poder y el amor esconde todavía un secreto.






 

miércoles, 29 de octubre de 2014

OTOÑO


El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

 
Ángel González, "El otoño se acerca"
 

 Foto: Hugo Macgregor