El prólogo de El señor
de los anillos recuerda al lector que “como se cuenta en El
Hobbit, un día llegó a la puerta de Bilbo el gran Mago, Gandalf el Gris, y
con él trece Enanos: nada menos que Thorin Escudo-de-Roble, descendiente de
reyes, y doce compañeros de exilio. Bilbo salió con ellos, del todo perplejo,
en una mañana de abril del año 1341 de la Cronología de la Comarca, a la
búsqueda del gran tesoro: el tesoro oculto de los Reyes Enanos de la Montaña.”
Unos ochenta años después, “era a comienzos de abril y el
cielo aclaraba ahora, luego de un copioso chaparrón. El sol se había puesto y la tarde fría y
pálida desaparecía fundiéndose en la noche … Gandalf reapareció justamente
entonces, al cabo de una larga ausencia.” En su visita a Frodo, sobrino y
heredero de Bilbo, Gandalf le cuenta lo que ha descubierto sobre el Anillo Único, comenzando así una aventura para custodiarlo y emprender el viaje para su
destrucción en la Grieta del Destino.
El señor de los
anillos, la popular novela de fantasía épica escrita por el filólogo y
escritor británico J. R. R. Tolkien, fue publicada por primera vez en el Reino
Unido entre 1954 y 1955 en tres volúmenes: La
Comunidad del Anillo, Las dos torres
y El retorno del Rey. Su historia se
desarrolla en la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, un lugar ficticio
poblado por hombres y otras razas antropomorfas como los hobbits, los elfos o
los enanos, así como por muchas otras criaturas reales y fantásticas. Su autor
la planeó como una secuela de su anterior novela El hobbit, pero terminó por convertirse en una historia de mucho
más alcance y extensión. Desde entonces ha sido reimpresa en numerosas ocasiones,
traducida a muchos idiomas y adaptada a la radio, el teatro y el cine.